Ibiza fue una ciudad amurallada prácticamente desde sus orígenes, cuando en el siglo VII aC, la colina que se eleva sobre la bahía de Ibiza fue el lugar escogido por los fenicios para instalarse. La muralla fue un elemento defensivo ya presente en época púnica. Y existen también noticias y restos visibles del triple recinto amurallado de época andalusí (en el capítulo 126 del Llibre dels Feyts de
Jaume I, cuando se describe la conquista de Ibiza por los catalanes el 8 de agosto de 1235), así como de las murallas de época medieval.
La construcción de unas nuevas murallas que sustituyeran las antiguas medievales fue motivada por la gran inseguridad que sufría la isla, debido a la cantidad de incursiones turcas. El año 1554, la Corona encargó al ingeniero italiano Gianbattista Calvi que proyectara unas nuevas murallas. El recorrido era, aproximadamente, lo mismo que el de las murallas medievales, hecho que dejaba sin protección los arrabales extramuros. El año 1574 llegó a Ibiza Jacobo Paleazzo "el Fratín", que sustituyó a Calvi tras su muerte como responsable de las fortificaciones en el Mediterráneo, e incluyó el arrabal de Santa Llúcia en el proyecto, lo que dio el aspecto definitivo a las murallas. El año 1999
Dalt Vila fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Se puede acceder al recinto por la Porta del Mar, mediante una rampa construida el año 1870. Una vez superada la entrada, se llega al Patio de Armas, seguido de la Plaça de Vila. Desde aquí se accede al baluarte de Sant Joan, el primero de los siete que tiene la muralla. Otros puntos de interés son el baluarte de Sant Pere, el de Sant Jaume y el de Sant Bernat. En este punto se encuentra el Castillo, la edificación en que culmina el Puig de Vila, con la Torre del Homenaje y la Casa del Gobernador. Siguiendo la muralla, la calle de la Universitat nos lleva a la Plaza de la Catedr al. Seguidamente se puede visitar la plaza del Ayuntamiento y el Baluarte de Santa Llúcia.